• Sébastien Proust

Los muertos y el cambio climático

En México, a inicios de noviembre se celebra el día de muertos. Estos días, los vivos y los difuntos se reencuentran, comparten la comida, muchas veces ... la nueva cosecha de la milpa del año, con el maíz y el frijol espelón, que forman parte de la gastronomía que se comparte.

Las “Ánimas”, como se les conoce, no solo vienen a convivir, sino que llegan (o más bien traen), agradables temperaturas a la Península de Yucatán, donde el PPD México tiene su sede.

Los primeros frentes fríos suelen acompañarlas y se disfruta de la velada con un ligero suéter. En está calurosa tierra, el día de muertos significa el inicio de un dulce invierno, y también el enfriamiento del mar que nos rodea, reduciendo la posibilidad de huracanes. Este 2022, no llegó el frente frío tan anhelado, y celebramos con nuestros difuntos con 34 grados.


El año 2022 ha tenido muchas anomalías climáticas a lo largo y ancho del globo. Reportes de la ONU publicados en la víspera de la COP27 en Egipto nos alarman sobre escenarios catastróficos si continuamos con el lento ritmo de reducción de las emisiones de energías fósiles y de metano.

Cada año, se hacen más presentes los llamados a la acción para frenar la crisis climática. Sin esperar estos cambios, existen numerosas comunidades que están tomando acciones concretas para poder enfrentarse al cambio climático. En la Península de Yucatán, por ejemplo, el PPD-PNUD y la Fundación W.K. Kellogg trabajamos para crear mecanismos de resiliencia ante el cambio climático.

La miel y el cambio climático.

Uno de los alimentos que se puede presentar en los altares de días de muerto es la miel. Endulzar la existencia de los muertos es muy adecuado para celebrar la alegría del reencuentro. Sin embargo, este alimento está en riesgo ante la crisis climática. Ante ello, se están creando dos mecanismos de resiliencia comunitaria.

El primero, en la zona Puuc, se conoce como “el banco de la miel”. Con la unión de meliponiculturas y apicultoras y apicultores, se está construyendo un mecanismo para poder tener acceso a miel para alimentar a las abejas ante fenómenos climáticos como sequías extremas o huracanes. La zona Puuc, que abarca la mayor extensión de selva del estado de Yucatán, tiene también una importante actividad apícola. Otro tema de trabajo es la cera, elemento esencial para la producción de miel. La construcción de cajas para las colmenas también es tomada en cuenta, con la formación de 20 mujeres y 10 hombres para ser carpinteras y carpinteros y construir o reparar sus propias cajas.


El segundo mecanismo es el de la Alianza Maya por las Abejas Kaabnalo´on, en toda la península de Yucatán. Trabaja a nivel regional para establecer un fondo de emergencias y un plan de contingencia para ser menos vulnerable ante futuros desastres climáticos. Eduardo Moo Pat, de la cooperativa la flor de Tajonal, nos comparte que "La iniciativa en la que estamos trabajando tiene que ver con una estrategia colectiva de apicultores y meliponicultores para fortalecernos ante los duros impactos y embates de fenómenos meteorológicos, como son los huracanes y las inundaciones. La estrategia consiste en un plan regional para primeramente atender de manera preventiva el posible impacto de algún fenómeno meteorológico, se tiene un plan de contingencia que se enfoca en hacer actividades preventivas en las comunidades desde la información previa, el seguimiento y desarrollo de estos eventos metereológicos y hacer actividades que reduzcan o mitiguen el impacto de los posibles huracanes. Como parte de este plan está la labor de integrar un fondo resiliente que reduzca la vulnerabilidad como pequeñas organizaciones en caso de algún impacto, la idea es que el fondo se mantenga de manera cíclica y continué atendiendo a estos embates".


Las semillas, la milpa y el cambio climático.

La comida preparada en familia para el día de muerto representa muy bien a la cultura agrícola de la región. Maíz, frijol espelón, pollos de patio, hojas de plátano, son los principales ingredientes que pueden conformar la comida tradicional. El día de muertos es también la celebración de la cosecha de la Milpa, que produce esos ingredientes. Pero ¿cuánto tiempo más los muertos podrán disfrutar esos manjares en el contexto de la crisis climática? Huracanes y tormentas más fuertes, además de mucha irregularidad en la temporada de lluvia han afectado severamente este método de producción agroecológico milenario.

A pesar de ello, tres iniciativas enfrentan estos fenómenos en la Península de Yucatán. Una de ellas es la de los guardianes de las semillas en Chaksinkin, Yucatán. Las y los guardianes llevan más de 20 años cuidando las semillas, con un proceso colectivo que inició a raíz del impacto de un huracán categoría 4. Hoy están a pocas semanas de inaugurar una casa de las semillas, cuyo propósito más allá del resguardo de las semillas nativas, se extiende a la investigación comunitaria y por supuesto, como medida permanente, el compartir el conocimiento.


Otra iniciativa es la de la Red de Productores de Servicios Ambientales “Ya’ax Sot’ Ot’ Yook’ol Kaab” A.C. (REPSERAM). Después de haber implementado una evaluación de daños por el impacto de la tormenta tropical Cristóbal en el año 2020, está creando una red de resguardo de semillas con enfoque agroecológico. La red, conformada por mujeres y hombres del Municipio de José María Morelos en Quintana Roo, se enfocará en generar capacidades para conservar semillas nativas en cada hogar, y generará intercambio de conocimientos.

El último proceso es el del colectivo Maya de los Chenes. El colectivo promueve prácticas agroecológicas para el cultivo de semillas nativas y criollas en Hopelchén, Campeche, zona de la Península con mayor impacto de deforestación vinculada a la agricultura industrial. En 12 comunidades, se preservan las semillas criollas e intercambian saberes en cuanto a su manejo.

El agua y el cambio climático. En los altares de muertos, nunca falta otro ingrediente, un sencillo vaso de agua. Este suele acompañar otras bebidas con el fin de ofrecer hidratación a los visitantes de esas fechas. Con el calor de noviembre del 2022, es un líquido bienvenido.

El agua es el tema que comunidades del sur de Yucatán han identificado como crítico para la resiliencia ante el cambio climático. Durante la última tormenta tropical, las inundaciones del cono sur dejaron sin acceso a agua a comunidades con carreteras destruidas. Además, muchos Xúuches, fallas geológicas que “absorben” el agua en caso de huracán, han sido tapados por obstáculos y obras, aumentando el nivel del agua en las comunidades y provocando graves inundaciones. Ante ello, comunidades aliadas con la organización Kanan Kab A.C., construyen infraestructura para captar agua de lluvia y purificarla, además de ubicar y limpiar Xúuches de la región para evitar futuras inundaciones. Trabajan con el agua, reconociendo su importancia en el contexto del clima cambiante.


Las visitas y el cambio climático.

Un último proceso de resiliencia climática se refiere a otro tipo de visitantes, hablemos de los vivos esta vez, a través del turismo comunitario. La Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC), que con sus 25 cooperativas aliadas, está creando un fondo comunitario de contingencias. Este mecanismos innovador permitirá llevar a cabo préstamos con carácter social entre las y los socios de la Alianza en el contexto del impacto de fenómenos climáticos. Así, las comunidades cuyos medios de vida dependen del turismo comunitario, podrán restablecer rápidamente su infraestructura y recuperar esta actividad económica. el Incluye además un trabajo colectivo sobre planes de contingencia y la bioconstrucción con enfoque climático como medidas de acompañamiento.

En conjunto, estás innovaciones permitirán a las comunidades rurales de la Península de Yucatán ser más resistentes ante el cambio climático. Las y los lideres comunitarios están promoviendo este enfoque en foros nacionales e internacionales. Sin embargo, estimadas y estimados lectores, debemos abreviar esta historia, para prepararnos ahora mismo ante los efectos de otro fenómeno raro para el mes de noviembre, el impacto de un huracán categoria 1, llamado Lisa, sobre está península. Quizás sea una advertencia de las ánimas sobre la necesidad, al igual que estos 6 procesos comunitarios, de prepararnos fuertemente para los impactos futuros de la crisis climática.


El huracán Isidoro, del año 2002

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